Agencias

El encanto de un paraje medieval único

Pasear por el núcleo antiguo de Besalú es hacer automáticamente un viaje a la Edad Media. El trazado actual de la villa posibilita a grandes rasgos de la lectura de la urbanización de la edad media con la existencia de importantes edificios: la iglesia del Monasterio de Sant Pere, el antiguo hospital de peregrinos, la Casa Cornellà, la iglesia de Sant Vicenç o la Sala gótica del Palacio de la Cúria real. El callo tiene como principal parada la mikvé, uno de los escasos restos de baños rituales judíos y una de las mejores vistas del río Fluvià.

Pero, sin duda, el símbolo de la ciudad es el Puente Viejo de Besalú: una construcción que destaca tanto por las dimensiones como la apariencia en forma de ángulo recto sobre el río. El documento más antiguo donde aparece referenciado es de 1075, fecha probable de su construcción original. Pero las inundaciones, riadas y necesidades defensivas de la ciudad hicieron necesaria su reconstrucción en el siglo XIV, que se mantuvo de pie hasta la Guerra Civil. La imagen del puente actual es una reconstrucción de principios de los años 60.

La importancia monumental de Besalú viene dada fundamentalmente por su gran valor de conjunto, por su unidad, que la determina como una de las muestras más importantes y singulares de los conjuntos medievales de Catalunya. Por este hecho, el municipio recibe cada año centenares de miles de visitantes nacionales e internacionales que descubren sus encantos.